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Melones y sandías, corta por lo sano

19 julio 2012
Melones y sandías, corta por lo sano

Son las frutas del verano, pero, ojo, algunos de los melones y sandías que se venden precortados conllevan el riesgo de transmitir enfermedades si no han sido lavados convenientemente. Te contamos qué debes hacer para evitar problemas.

Tanto el melón como la sandía, dos frutas de temporada muy populares durante los meses de verano, comenzaron hace unos años a venderse precortados -por la mitad o en dados- para tratar de facilitar su consumo. Así, pasaron a engrosar el apartado de las denominadas frutas de cuarta gama, equivalentes a las bolsas para ensaladas listas para ser consumidas sin lavarlas.

Brotes de salmonella y listeria

El problema ha surgido tras detectarse brotes de salmonella y listeria por consumo de melones y sandías precortados, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un informe de primeros de julio, a establecer la propuesta de un código de buenas prácticas para tratar de reducir la presencia de elementos patógenos (que pueden causar enfermedades) en este tipo de fruta ya lista para ser consumida.

Además, se ha comprobado que existe mayor riesgo de contraer una enfermedad por consumo de melones que de sandías, porque, a pesar de que ambas frutas tienen un origen botánico similar -pertenecen a la familia de las cucurbitáceas- y las dos crecen en contacto con el suelo -lo que favorece el posible contacto con patógenos-, la gran diferencia entre sandías y melones es que la corteza de la sandía es lisa y la del melón rugosa, lo que permite que los patógenos puedan adherirse mejor en estos surcos y sobrevivir  a los tratamientos posteriores a la cosecha.

Resultados óptimos

La contaminación puede ser causada por vertidos fecales, por el uso de aguas contaminadas, por la presencia de ganado o animales domésticos e incluso por una higiene inadecuada de los manipuladores de la fruta, que puede ser tan simple como el uso de cuchillos sucios en su proceso de cortado. De contener patógenos en la corteza, las bacterias patógenas pueden acabar en la pulpa al ser cortada la fruta en el mercado, lo que unido a las altas temperaturas estivales en un alimento rico en agua y nutrientes favorece su propagación.

Por esta razón, hemos ido a hipermercados, supermercados y mercados tradicionales a comprar melones precortados y en dados. Se han recogido 30 muestras (26 medios melones y 4 en dados) y los resultados son óptimos, pues no hemos hallado presencia de salmonella o listeria en ninguna de las muestras.

Pautas a seguir

En cualquier caso, consideramos oportuno seguir una serie de pautas a la hora de consumir melones y sandías, como establece la OMS para establecimientos y consumidores particulares:

  • Melones y sandías deben lavarse con agua potable antes de ser cortados.
  • Se debe utilizar siempre un cuchillo limpio. Aunque lo hayamos usado para cortar o pelar otra fruta, debemos limpiarlo antes de cortar el melón o la sandía para prevenir contaminaciones cruzadas.
  • Las piezas cortadas deben ser envueltas, o envasadas si se trata de una tienda.
  • Una vez cortada, la frura debe guardarse lo antes posible a temperaturas de refrigeración. Es habitual que en la tienda se compren a temperatura ambiente, pero una vez en casa deben mantenerse en frío.
  • Es necesario mantener la fruta cortada fuera del contacto con otros alimentos crudos, como carne, pescado o huevos.


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