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Jamón curado, guía de compra

17 enero 2014
Jamón curado, guía de compra

Hay muchos tipos de jamón curado dependiendo de la raza de los cerdos, tiempo de curación o alimentación. Hemos clasificado todas las clases para que sepas distinguir. Y, ojo, porque la norma que regula el ibérico acaba de cambiar y pasará a llevar etiquetas de colores.

Jamones y paletas

El jamón es un clásico de la gastronomía española, hasta el punto de que si vas a llevar a cabo una celebración con invitados, apostar por un tipo de jamón u otro dirá mucho de ti, para bien o para mal.

Existen multitud de clases de jamón en el mercado, que varían en función de la raza de los cerdos, de la alimentación del animal o del tiempo de curación de la pieza. Además, debemos distinguir entre jamón (patas traseras) y paleta (patas delanteras).

Un jamón ibérico.

Los jamones pueden superar los 8 kilos de peso, mientras que las paletas suelen rondar los 4 o 5 kilos. Las paletas se curan antes, aunque la proporción de tocino es mayor que en los jamones.

Estos factores determinan la calidad y el precio del jamón, que pueden variar mucho. Pero hay otros añadidos, como el hecho de comprar la pieza entera o hacerlo al corte. Si optamos por esta última opción, el jamón nos saldrá bastante más caro.

Una paleta ibérica.

Si el sabor es tu prioridad, la mejor opción es el jamón ibérico de bellota, que es el más exquisito y saludable. Si este tipo de jamón te resulta muy caro, puedes elegir una paletilla ibérica. Son parecidas al jamón ibérico en cuanto al sabor, pero la loncha es más estrecha. Eso sí, sólo nos saldrán rentables si aprovechamos las piezas enteras, incluyendo el tocino.

Otra opción aún más económica pasa por la compra de un jamón blanco de larga duración. Es distinto al ibérico, con una distribución y tipo de grasa diferente, pero muy agradable al paladar y con menos desperdicio.

Como vemos, el precio del jamón varía considerablemente de unos tipos a otros.


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