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Buena parte de las alertas registradas en la Agencia de Seguridad Alimentaria (AESAN) se deben a riesgo químico, en su mayoría el problema es la presencia distintos pescados de mercurio, un metal pesado que puede ser muy tóxico.
El mercurio es un metal pesado que se encuentra de forma natural en suelo, agua, plantas y animales. El problema es que la actividad humana aporta grandes cantidades de mercurio al medioambiente, a través de la incineración de residuos sólidos, el uso de combustibles fósiles, o el uso del mercurio en diversas industrias.
El mercurio pasa a los pescados a través de su alimentación, de forma que los peces más depredadores (los más grandes) son los que acumulan mayor cantidad de mercurio.
La toxicidad del mercurio depende de la forma química en la que se encuentra: los compuestos del mercurio son mas tóxicos que el propio meta. Uno de los compuestos orgánicos, el metilmercurio, es, a juicio de la Organización Mundial de la Salud, uno de los 6 compuestos químicos más peligrosos presentes en el medio ambiente.
El mercurio puede inducir efectos tóxicos en algunos órganos y sistemas, como el sistema nervioso, riñones, hígado y órganos reproductivos, pero el mayor riesgo es el neurotóxico. Por ello, el desarrollo neuronal es considerado el problema de salud pública de mayor relevancia y el período de exposición durante el embarazo, el más sensible de todos.
Tras los estudios sobre el mercurio realizados por el JECFA, y el cálculo de la ingesta de mercurio a través de los alimentos realizada por el Comité Científico de le Cadena Alimentaria de la Comisión Europea, la Comisión Europea y los Estados miembros acordaron que era necesario hacer recomendaciones de consumo de pescados al grupo de consumidores sensibles a este metal pesado.
Una dieta que contenga pescados y mariscos va a ayudar a la salud cardiaca y al desarrollo embrionario y el crecimiento de los niños. El pescado aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y B12, yodo y selenio, por lo que es necesario incluirlo en la dieta. Pero hay algunos pescados, especialmente lo que son fuente de mercurio, como el atún, el pez espada o emperador y el pez panga, cuyo consumo debe limtarse. En general por toda la población, pero especialmente, por los colectivos más sensibles a los efectos adversos de este metal.
Así, las mujeres que deseen quedarse embarazadas, estén embarazadas o en periodo de lactancia, así como los niños, no deberían comer pescados grandes, tales como el pez espada, tiburón, granadero, atún rojo y lucio.