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En los cuestionarios rellenados por las cadenas encontramos
algunas carencias informativas, que no son graves, pero sí
indicativas de que hay algunas cosas que mejorar.
Salvo en el caso de la
carne de ternera Auchan, en los demás no han sabido decirnos
en qué establecimiento adquirimos el producto.
Las temperaturas que nos
indican, tanto en la recepción como en el almacenamiento,
son rangos y no temperaturas concretas; por ejemplo, en el
caso de la ternera señalan entre 0 y 5° C, pero deberían
precisar más.
Lo mismo sucede con las
fechas de recepción: en lugar de señalar un día exacto, el
dato que anotan en la ficha dice, por ejemplo, que las
naranjas se recibieron el día 18 o 19 de junio, y los
tomates el 1 o 2 de julio.
Suponiendo que uno de estos alimentos fuera la causa de un
problema alimentario, lo primero que habría que hacer
es intentar rehacer su vida, es decir, conocer su trazabilidad.
Se necesitaría saber el establecimiento donde se ha
comprado, la temperatura exacta de manipulación (envasado,
distribución, etc.) y el día en que entró
en el almacén del supermercado. Sin estas informaciones,
es fácil que no se encuentre la causa concreta del
problema. Y puesto que estas cadenas de hipermercados están
muy preparadas para tener productos con trazabilidad (en la
mayoría de los casos, productos con una certificación),
es una lástima que determinados aspectos se pierdan
o no se cuiden lo suficiente.
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