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La salud y alimentación infantil es un asunto que preocupa a la OCU. Nuestra organización ha emprendido diversas iniciativas destinadas a mejorar los hábitos alimentarios de los niños, y así combatir activamente lo que puede convertirse en un serio problema de salud pública: la obesidad y el sobrepeso infantil.
Por eso, además de realizar estudios y análisis, que periódicamente da a conocer en sus publicaciones, la OCU participa activamente en las campañas que se han promovido, tanto a nivel nacional como internacional, para luchar contra la obesidad infantil y fomentar hábitos de alimentación más saludables. Una de esas campañas, alentada por Consumer International y destinada a controlar la publicidad de los alimentos menos saludables: Junk Food Generation.
La asociación Consumers International (CI), de la que forma parte la OCU, ha llamado la atención sobre el fracaso de la autorregulación de la publicidad de la industria alimentaria.
La OCU como miembro de Consumers International (CI), federación de la que forman parte 220 organizaciones de consumidores en 115 países, se ha sumado a su campaña Junk Food Generation (Generación de la comida basura).
Ésta es una campaña mundial auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para crear un código de comercialización internacional de alimentos para niños.
La recomendación de la OMS es que cada uno de los gobiernos de los países miembros aplique este código a través de su legislación nacional. Con ello se quiere conseguir que todos los niños del mundo cuenten con la misma protección.
El código de Consumers International, elaborado en colaboración con el Internacional Obesity Taskforce (grupo de trabajo internacional contra la obesidad), se centra la publicidad de alimentos poco saludables (es decir, ricos en grasas, azúcar y sal) para niños menores de 16 años. Sus objetivos son:
Para hacer presión frente a los distintos gobiernos, se ha organizado una campaña de recogida de firmas: si usted está de acuerdo con los presupuestos de la campaña Junk Food Generation, (organizada, entre otras asociaciones, por la OCU), puede contribuir a atajar el problema dejando su firma en www.junkfoodgeneration.org: debe indicar en las casillas previstas su nombre y apellidos y la dirección de e-mail.
La obesidad infantil es un problema generalizado, tanto que la Organización Mundial de la Salud ha decidido tomar cartas en el asunto y ha previsto distintas medidas destinadas a atajarlo. Entre ellas destaca la creación de un código internacional que regule la comercialización de los alimentos para niños, para de esta manera lograr un control de la publicidad y promoción de los productos menos saludables.
Según los últimos estudios 1 de cada 10 niños del mundo tiene sobrepeso, y en torno al 2 o 3% son obesos. En España, en torno a una cuarta parte de la población infantil presenta problemas relacionados con el peso. Además, estas cifras se han duplicado en apenas una década.
Son muchos los factores que influyen, pero es un hecho que nuestra forma de alimentación ha cambiado: la famosa dieta mediterránea ha sido sustituida por otros alimentos menos saludables: se consume más carne, y menos legumbres, los derivados lácteos azucarados se imponen frente a la leche, la bollería industrial prevalece sobre el pan tradicional, se dejan de consumir productos frescos para pasar a ingerir más derivados cárnicos y platos preparados, mucho más ricos en grasa y sal.
Y los niños sufren esto de una manera aún más directa, porque además el grueso de la publicidad de alimentos la componen productos destinados a ellos… que, aun disfrazados de dudosas virtudes nutricionales, son poco saludables.
Es preciso abordar la lucha en varios frentes.
Comerciantes y publicistas son conscientes del potencial de consumo que representan los más pequeños de la casa. Para ellos, los niños son un objetivo triple: lo primero, porque ellos mismos tienen dinero para gastar (sobre todo en productos que no sean demasiado caros), después, porque pueden llegar a influir mucho en las compras que realizan los adultos de la familia, y por último, porque ellos son los adultos del futuro.
La publicidad recurre a todo tipo de estrategias para llegar a los más pequeños: clubs, esponsorización de actos, promociones.... además de las formas tradicionales de publicidad.
A los niños les llegan anuncios de todo, y de todo tipo. Y sobre todo, muchos anuncios de alimentación: la comida es la reina de los anuncios. ¿Y qué tipo de alimentos se anuncian? Pues basta echar un vistazo a la publicidad de alimentos en televisión para ver que la mayoría son productos ricos en grasa, azúcar o sal.
Estamos realizando un nuevo estudio sobre la publicidad de los alimentos en TV, y comprobamos que lo que más se anuncian son alimentos cuyo consumo, en la mayoría de los casos, debería ser ocasional, nunca la base de la alimentación: pastelería y bollería, postres y yogures, derivados del cacao, cereales, galletas, fast food y refrescos ocupan el 90% de la publicidad de alimentos emitida en horario infantil, como puede ver en el gráfico Los más anunciados.
La mayoría de esos productos están entre los alimentos que todos los especialistas identifican como responsables de la alimentación desequilibrada que padecen hoy los niños. Por supuesto, la publicidad no es la única responsable de este desequilibrio, pero sí desempeña una función que no podemos pasar por alto. Los niños son muy vulnerables a los estímulos externos, y la publicidad que llega a nuestros niños causa confusión en cuanto al valor nutricional de los alimentos, cambia los hábitos de compra y de consumo, establece unas preferencias claras entre las comidas de los pequeños y esto da como resultado un claro desequilibrio en el balance nutricional de nuestra alimentación.
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Uno de los principios básicos de una buena alimentación es repartir el aporte calórico y de nutrientes a lo largo del día: hay que respetar todas las comidas, y escoger los alimentos más indicados para cada una de ellas, adecuándolos siempre al gusto de cada niño. Equilibrio y variedad son la clave.
Las necesidades energéticas varían en función de la edad y las características del niño. Por ejemplo, un niño activo de 10-12 años necesita a lo largo de su jornada un aporte calórico de 2.500 kcal, que debe repartir durante todo el día.
La alimentación del niño comienza en el desayuno, aunque hay algunos niños y jóvenes que se lo saltan, lo cual es un grave error. Un desayuno insuficiente no sólo afecta al rendimiento escolar, sino que además, los últimos estudios sobre obesidad infantil establecen una clara relación entre esa dolencia y la costumbre de saltarse el desayuno.
El desayuno de los niños y adolescentes, para que sea completo, debe ser lo más variado posible, integrando distintos elementos:
Con motivo de la campaña Junk Food Generation, la OCU ha realizado un estudio para Consumer International sobre los cereales para niños, cuyos resultados se publican en OCU-Compra Maestra. En este análisis llegamos a la conclusión de que no son tan saludables, pero en cambio son uno de los objetivos principales de campañas de marketing y publicidad. Su comercialización es un buen ejemplo de cómo influye la presión mediática en la elección de un producto.
¿No es entonces buena idea dar cereales a los niños para desayunar? Sí… pero no hacerlo siempre. Los cereales de desayuno para niños contienen demasiada azúcar y también es elevado su contenido en grasas. A pesar de lo que pretende su publicidad, no son el desayuno más completo y saludable para nuestros pequeños: hay otras alternativas, algunas de ellas más ricas en nutrientes. Lo mejor es ir alternando las distintas opciones: de esta manera, contando además con el refuerzo que supone el tentempié de media mañana, se conseguirá un buen aporte nutricional desde primera hora del día.
Los cereales de desayuno son una buena fuente de hidratos de carbono complejos, sin embargo la mayoría de los cereales niños cuentan con una gran cantidad de azúcares.
Opte preferiblemente por los que tengan un contenido más bajo (sin cacao, por ejemplo), y procure combinarlo con otras opciones de desayuno.
Total kilocalorías: 340
Se reparten así:
Un desayuno clásico. Hay que tener en cuenta que los cacaos solubles llevan azúcar, por lo que no es necesario añadirles más. Conviene no abusar de la mantequilla, rica en grasas saturadas.
Total kilocalorías: 405
Se reparten así:
Hay muchos tipos de galletas, las más sencillas, las "María" han derivado en otras: con chocolate, mantequillas, mermeladas, miel, etc. No conviene abusar de ellas, pues contienen gran cantidad de azúcar y grasas, que a menudo no son de calidad, pues abundan las elaboradas con grasas saturadas.
Total kilocalorías: 319
Se reparten así:
También puede sustitir la fruta por un zumo, o el yogur por leche… Éste es un desayuno variado y equilibrado, en el que tienen cabida proteínas, hidratos de carbono complejos y grasas saludables provenientes del aceite de oliva…
Total kilocalorías: 341
Se reparten así:
Los batidos industriales son muy ricos en azúcares. Es preferible decantarse por la leche con cacao soluble. Las madalenas son un ejemplo de bollería industrial, que abusa de grasas saturadas y azúcares, por lo que su consumo debe ser ocasional.
Total kilocalorías: 405
Se reparten así:
Es difícil en una sola ingesta durante el desayuno alcanzar las calorías necesarias (una cuarta parte de las del total del día). Por ello, y también para evitar un periodo prolongado de ayuno, es conveniente introducir una nueva toma a media mañana, durante el recreo.
Para el tentempié del recreo hay que olvidarse de bollería industrial, refrescos azucarados, aperitivos salados…Es mucho mejor optar por un bocadillo o sándwich, un yogur o fruta.
Durante la comida, los niños ingieren una gran cantidad de alimentos de diversa naturaleza. Nunca debería faltar:
La calculadora de menús escolares le servirá para valorar la alimentación de sus hijos en el cole.
Los lácteos, la fruta o un bocadillo son una buena alternativa. Conviene ir variando: vegetal, con sardinas en aceite, embutido… Opte preferiblemente por los embutidos más magros, como el jamón serrano, el jamón cocido o el pavo. Pero no hay razón para no incorporar de vez en cuando queso, chorizo o salchichón.
La cena es el mejor momento del día para tratar de complementar la comida del comedor escolar, y alternar con ella los alimentos.