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Informes

Liposucción

Adelgazar no es su objetivo

 

España es el cuarto país del mundo en número de operaciones de cirugía estética. Su crecimiento ha sido tan rápido que ha pillado a muchas personas desinformadas.

En el caso concreto de la liposucción, hay quien piensa que es una operación sin importancia y quien la asocia a un gran riesgo, debido a la difusión que han tenido en los medios algunos casos que han terminado fatalmente para el paciente (muerte, coma, resultados estéticos desastrosos…).

Lo cierto es que la liposucción es una operación quirúrgica en toda regla y, aunque no sea particularmente compleja, tiene riesgos innegables. El mejor modo de evitarlos es ponerse en manos de cirujanos profesionales que trabajen en quirófanos bien equipados y puedan hacer frente a cualquier complicación.

 
 
 

¿Para qué sirve la liposucción?

En contra de lo que muchos creen, la liposucción no sirve para adelgazar ni para eliminar una celulitis extendida, sino para extraer depósitos de grasa corporal localizados en zonas concretas: las rodillas, las caderas, los muslos, el abdomen, el mentón… Se trata, en definitiva, de modelar o corregir el perfil de una parte del cuerpo de una forma más armoniosa o más acorde con los cánones de belleza al uso, independientemente de que el paciente sea delgado o no.

En una liposucción corriente no suelen extraerse más de 3 litros de grasa, incluso aunque se haga en varias zonas diferentes. Excepcionalmente puede extraerse más, pero no es lo corriente.

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¿En qué consiste la operación?

 

La grasa se absorbe a través de una cánula conectada a una bomba de aspiración, que se introduce en las zonas tratadas a través de pequeñas incisiones en la piel. Por lo general, en esas zonas se ha inyectado previamente solución salina con lidocaína (un anestésico local) y epinefrina (un vasoconstrictor).

 

El cirujano mueve la cánula para separar y fragmentar la grasa, facilitando su aspiración, al tiempo que procura obtener volúmenes regulares. Esto conlleva una importante pérdida de líquidos, que pueden irse reponiendo por vía intravenosa a lo largo de la intervención; también puede ser necesaria una transfusión de sangre, normalmente donada con antelación por el propio paciente.

Tras la liposucción, es necesario usar un vendaje compresivo que favorezca la readaptación de la piel al nuevo contorno e impida la acumulación de líquidos y sangre. El aspecto inicial no es bueno (hay hinchazón, hematomas, etc.) y deben pasar al menos tres meses para que se aprecien los resultados. Es posible que haya que realizar algún retoque final para corregir, por ejemplo, una irregularidad o una asimetría.

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¿Quiénes pueden realizar una liposucción?

La falta de regulación que durante años ha reinado en el ámbito de la cirugía estética se ha corregido en gran medida con el reconocimiento de la competencia en “estética” para los médicos especialistas en “cirugía plástica y reparadora” (reconocimiento que data del año 2003). Pero como herencia de la antigua situación, nos encontramos con que médicos de muy diversa formación están practicando esta disciplina:


  • Por una parte, están los especialistas en cirugía plástica, estética y reparadora, que tienen un título que garantiza su competencia en dichas especialidades.

  • Por otra parte, están los especialistas en otras cirugías (cirugía general y del aparato digestivo, cirugía oral y maxilofacial, etc.) o en especialidades médico-quirúrgicas (como la dermatología), que se han decantado por la cirugía estética y a veces llevan años practicándola con éxito, aunque no tengan un título específico.

  • Finalmente, están los que podríamos llamar “médicos estéticos”, que no tienen una titulación específica en cirugía, pero se atreven a realizar intervenciones menores, como puede ser una pequeña liposucción, según lo miran algunos de ellos.

    Mientras las autoridades sanitarias no aclaren expresamente quién puede y quién no puede hacer operaciones de este tipo, nuestra recomendación es clara: si va a pasar por quirófano, opte por los médicos con formación específicamente quirúrgica o médico-quirúrgica frente a los que son médicos a secas, y busque profesionales con experiencia.

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Exija garantías. Su salud está en juego

Si usted tiene pensado hacerse una liposucción o cualquier otra operación de cirugía estética, tome precauciones:

  • Exija siempre que le aclaren quién es el profesional que va a operarle y compruebe que está colegiado y, por lo tanto, autorizado para ejercer, ya sea consultando al colegio médico de su provincia (personalmente o por Internet) o a la Consejería de Sanidad de su comunidad autónoma. Si el médico también ha registrado su título concreto, lo cual no es obligatorio sino voluntario, considérelo una garantía; así podrá saber si tiene formación específicamente quirúrgica o, más aún, si es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.

  • Cerciórese de que la clínica en la que tendrá lugar la operación está autorizada, consultando a la Consejería de Sanidad.

  • No dude en preguntar al médico por su experiencia profesional y trate de contrastar la información que le proporcione. Las recomendaciones de otros pacientes satisfechos pueden ser útiles, pues al fin y al cabo, no se busca sólo competencia médica sino también, primor y buen gusto.

  • Exija que le entreguen un presupuesto detallado de lo que le costará la operación y todos los gastos que lleva asociados: honorarios de los diferentes profesionales que intervendrán, materiales, alquiler del quirófano, estancia en la clínica, tratamientos posteriores a la operación, etc.

 


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