He oído y leído distintas informaciones sobre los riesgos de tomar alimentos que tengan Ácido Linoleico Conjugado (CLA), pero la verdad es que se trata de noticias bastante contradictorias. ¿Es realmente peligroso el CLA? ¿Por qué? Éstas son las preguntas de S.T.G., de Madrid.
Efectivamente, las informaciones sobre el Ácido Linoléico Conjugado han sido bastante confusas.
La publicidad habla maravillas de sus efectos en la pérdida de peso, pero hay dudas en cuanto a su inocuidad. Hace unos meses nos hicimos eco de un estudio en el que se hablaba de los efectos de uno de los isómeros del CLA, el CLA trans. Recientemente se ha conocido la evaluación del comité científico de la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) sobre otros productos con CLA (a petición de sus fabricantes), y el resultado es que son seguros durante periodos de 6 meses, aunque no se ha establecido sus seguridad ni en plazos más largos ni para personas con diabetes tipo 2.
Esta evaluación es más positiva que otras anteriores, pero no es concluyente, pues hay otros estudios sobre los efectos del ácido linoléico conjugado en perosnas obesas, aumentando la resistencia a la insulina.
Lo cierto es que no hay una opinión única sobre los efectos perjudiciales del CLA trans, y sí indicios que justifican las continuas investigaciones. A día de hoy, lo que sabemos sobre esta sustancia es:
- Que el efecto del CLA sobre la disminución de la grasa corporal es modesto, y que no implica reducción de peso.
- Hace falta un uso constante, durante meses, para que esos efectos se dejen sentir.
- La EFSA sólo ha acreditado la seguridad del CLA trans en usos de hasta 6 meses.
- Los ácidos grasos trans, de cualquier tipo, tienen acreditados efectos perjudiciales en la salud.
En vista de todo ello, y de la incertidumbre sobre sus efectos, no recomendamos los productos que incluyan ácido linoleico trans en su composición. Y en general, la opinión de la OCU es que los ácidos grasos trans deben limitarse en los alimentos: el proyecto de ley de seguridad alimentaria fija su límite en el 2%, y no deberína nunca superarse ese porcentaje.