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Informes

Sal, dieta y salud

La sal común o cloruro sódico (NaCl) es un compuesto mineral que se ha utilizado desde la más remota antigüedad para conservar los alimentos y realzar su sabor. Cada gramo de sal contiene entre un 40% y un 60% de sodio, un nutriente esencial que permite al organismo mantener el equilibrio iónico y retener el agua para conseguir un buen nivel de hidratación. Sin embargo, como ocurre con muchos otros nutrientes, lo ideal es consumir la sal sin excesos, sólo en su justa medida. Para ayudarle a llevar el control de cuánta sal consume al día, la OCU ha analizado el contenido de sodio en más de 150 productos alimenticios de consumo habitual. Además, respondemos a las dudas más comunes que se le pueden plantear en relación con este tema.


SUMARIO

¿Un consumo de sal elevado puede producir enfermedades o resultar perjudicial?

¿Un consumo de sal elevado produce hipertensión?

¿Quién debe llevar una dieta baja en sodio o sal?

¿Cómo llevar una dieta baja en sodio o sal?

¿Qué están haciendo las autoridades para evitar un consumo elevado de sal en la población?

Contenido en sal de los alimentos

Para más información

 

¿Un consumo de sal elevado puede producir enfermedades o resultar perjudicial?


Un consumo elevado de sal en un momento concreto (por ejemplo, darse un atracón de anchoas o de aceitunas) no produce efectos perjudiciales para la salud de forma inmediata. Sin embargo, está demostrado que el consumo elevado de sal de forma continuada se relaciona con un aumento de la tensión arterial (hipertensión).
El abuso de sal también se ha relacionado con el cáncer gástrico y con la osteoporosis. En el caso de la osteoporosis, parece que el consumo de cloruro sódico aumenta la excreción de calcio por la orina en mujeres posmenopáusicas, lo cual podría favorecer un agravamiento del cuadro de osteoporosis de estas mujeres.
Hay otras enfermedades como la insuficiencia cardiaca o insuficiencia renal o la cirrosis en las que también se recomienda un consumo bajo de sal. Estas enfermedades no están causadas por un consumo de sal elevado, sino que su restricción es una más de las medidas terapéuticas de estos pacientes.

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    ¿Un consumo de sal elevado produce hipertensión?


    El estudio INTERSALT de 1988 ya demostró que la presión arterial elevada se relacionaba de manera clara con la ingestión de sodio. Otros estudios han observado que en sociedades o en comunidades con un consumo de sodio bajo no se registran los aumentos de tensión asociados con la edad que aparecen en sociedades industrializadas donde se toma más sal. También se ha constatado que disminuyendo la ingestión de sodio, la presión arterial desciende en las 24 horas siguientes.
    Pero a pesar de estos hallazgos, un consumo elevado de sal no produce hipertensión en todas las personas. Ciertos segmentos de la población se consideran sensibles a la sal porque su presión arterial se ve afectada por el consumo de ésta, mientras que otros individuos no reaccionan de esta manera. Actualmente, se estima que entre el 40% y el 60% de los hipertensos responde a la sal, pero resulta muy difícil identificar a estas personas. Por ello, a todos los pacientes con hipertensión se les recomienda siempre una dieta baja en sal, ya que en algunos casos la restricción del sodio es suficiente para normalizar la tensión arterial. Cuando esta medida no basta y se requiere medicación, la limitación del sodio mejora de todas formas la eficacia de los fármacos facilitando el control de la tensión con dosis menores de medicamentos.

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    ¿Quién debe llevar una dieta baja en sodio o sal?


    Como ya hemos explicado, se recomienda una dieta baja en sal (o, lo que es lo mismo, en sodio) a las siguientes personas:

    • Los hipertensos en general.

    • En la insuficiencia cardiaca, puesto que, debido al deficiente trabajo del corazón, la sangre circula mal y tiende a salir líquido de los vasos. Para compensar esta pérdida de volumen sanguíneo, el cuerpo retiene sodio y agua. Cuando se consume mucho sodio, esta retención de líquidos se agrava.

    • En la insuficiencia renal, ya que el sodio favorece la retención de líquidos en los tejidos e impide que se eliminen por la orina. Este fenómeno es contraproducente en personas con insuficiencia renal, ya que para poder eliminar los residuos, sus riñones necesitan tener disponible la mayor cantidad posible de agua.

    • En la cirrosis hepática con retención de líquidos también se aconseja una reducción de sodio para evitarla.

    • Pacientes que siguen un tratamiento a base de cortisona, que también favorece la retención de líquidos.

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    ¿Cómo llevar una dieta baja en sodio o sal?


    Una dieta baja en sodio debería contener unos 3 g de sal al día, cantidad que es suficiente para cubrir los requerimientos mínimos del cuerpo. El consumo recomendado para la población general es de 6 gramos de sal al día. En nuestro artículo Sal, no te escondas puede ver ejemplos de dietas con consumos de sal diferentes: una dieta con reducción de sal (3 g al día), una dieta con un contenido normal (6 g/día) y una dieta con exceso de sal (10 g/día).
    Lo más fácil para tomar menos sodio es reducir el consumo de alimentos precocinados y muy elaborados, embutidos, salazones de pescado y conservas, ya que suelen llevar sal añadida. El pan también es una fuente considerable de sal y, en algunos casos, puede ser incluso recomendable consumir el pan sin sal que se vende en muchas panaderías.
    Cocinando en casa con productos no procesados e intentando condimentar con especias, limón, vinagre y hierbas aromáticas es posible moderar el consumo de sal sin renunciar a una comida apetecible.
    En el cuadro de productos analizados puede ver que muchos alimentos de consumo habitual como los cereales de desayuno, el pan o el tomate frito contienen una cantidad de sal de la que no somos conscientes y puede suponer una fuente importante de sodio en nuestra dieta. Nuestra recomendación es que modere su consumo o que se abstenga de ellos y los sustituya por otros preparados en casa.

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    ¿Qué están haciendo las autoridades para evitar un consumo elevado de sal en la población?


    Las autoridades son conscientes de que si se consigue moderar el consumo de sal, se producirá un descenso en la incidencia de hipertensión arterial en la población, un importante factor de riesgo para la salud cardiovascular. Por tanto, los países de la UE y, en concreto, sus agencias alimentarias (en el caso de España, la AESA) se han comprometido a intentar disminuir el consumo de sal en la población. Para ello, se harán campañas al respecto. Además, dado que los productos elaborados son un fuente importante de sal en la dieta –que según algunos estudios supone hasta el 70% de la sal dietética–, hay iniciativas en varios países para tomar contacto con las asociaciones de fabricantes de alimentos e intentar que moderen la cantidad de sal que les añaden. En España, esta iniciativa está empezando a dar frutos. Los fabricantes ya se han comprometido a reducir el contenido de sal en el pan, que por tomarse a diario y en cantidad abundante puede contribuir de forma significativa a la ingesta total de sodio.

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    Para más información


    - Menos sal, más salud
    - www.sal.gov.uk (en inglés)
    - http://www.seh-lelha.org/informPA.htm (en español)

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